MI PASO POR EL INSTITUTO HISPANO-MARROQUÍ DE CEUTA
No estamos conforme con este texto, ya que el Instituto comenzó a funcionar, como tal instituto, en el año 1.932.
El Bachillerato, propiamente dicho, lo comenzamos en el mes de octubre de 1.934. Recuerdo perfectamente la camioneta de las Fuerzas de Seguridad, situada en la calle González de la Vega. Mencionemos muy brevemente fechas de la Historia de España de aquella época:
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14 de abril de 1.931, proclamación de la II República Española.
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10 de agosto de 1.932, sublevación monárquica del General Sanjurjo en Sevilla.
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Octubre 1.934, levantamiento separatista de Cataluña e insurrección de los mineros asturianos.
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18 de julio de 1.936, alzamiento militar y comienzo de la Guerra Civil.
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1 de abril de 1.939, fin de la guerra.
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Curso 1º B (1.934/35)
Profesor: Don Hipólito Martínez Cristóbal
Asignatura: Lengua de 1º
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Vamos a ir narrando algo de aquellos siete maravillosos años, donde hicimos amistades, que todavía conservamos, como por ejemplo:
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Manolo Mollá Maestre, militar, ganador del II concurso “Ceuta, mi ciudad querida” convocada por la Casa de Ceuta en Madrid.
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Federico Morey de Castro, padre del celebrado veterinario Alfonso Morey.
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Salvador Fossati Ruiz, prestigioso médico.
· Guillermo Bruzón Perpén, residente en Vigo.
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Manolo Jiménez Beffa, exiliado del Pasaje Fernández a Torremolinos .
· Miguel Albarracín Gómez, por Cataluña.
· Conchita Sánchez De Nogués.
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Fernando Gautier Larrainzar, Teniente General del Ejército.
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Luis Martín Díaz
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| Luis Martín Díaz (2º izquierda) con Pleguezuelos (2º derecha) y otros compañeros |
· y un corto etcétera, pues no somos muchos los que quedamos de aquella época.
Lo que más me impresionó es que, teniendo nosotros 10 años, nos tratasen de Ud. -igual que ahora-. Cuenta el sociólogo Profesor Amando de Miguel que, una profesora próxima a su jubilación, o sea, con casi 65 años, recibe en su despacho a un alumno:
-¿Qué desea Ud. de mí?
-Pues mira, vengo a verte para que me des información sobre…..
y aquí le explica el motivo de su visita. Ella, la profesora, sigue hablándole de Ud. al alumno y éste sigue tuteando a la profesora, hasta que en un momento determinado, le dice:
-“No, si quieres puedes tutearme”
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D.Bigta Armenta Moreno
Catedrático de Francés
(reproducción del cuento de Caperucita Roja)
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auxiliado por su esposa Doña Julia Mira Beltrán, mujer de extraordinaria belleza, muy alta, con el pelo blanco, razón por la que conocíamos como “ señorita del pelo blanco”. Además de la gramática francesa, hubimos de estudiar unos conocidos cuentos, en francés, como Blanca Nieves, Caperucita Roja y otros. Don Bigta nos lo hacía fácil, pues dominaba la técnica del dibujo y acompañaba a la palabra unos trazos impactantes. Sólo disfrutamos de sus clases durante dos cursos, pues fue separado de su cátedra. Madame Julia murió a principios de .1938.
Con el tiempo fui compañero de Don Bigta y recuerdo que estábamos examinando de Grado Superior. Correspondía corregir el ejercicio presentado por una muy buena alumna, Lidia García Espigares. Presidía el Tribunal, el Catedrático Sr. Antón, venido de Melilla, cuando le corresponde hablar y dar su calificación, suelta un sonoro ¡cero!.
-¿Cómo es eso?.
-Fíjese lo que dice esta señorita, que al llegar Colón a América, los indios no tenían cultura.
-¿No cree Ud. que el cero habría que ponérselo al autor del libro donde esta señorita aprendió eso?
Nuestra alumna quedó calificada con buena nota.
CIENCIAS NATURALES
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D. Jaime Rojas Gutierrez, Catedrático de Ciencias Naturales
y
Doña Paulina Zavala Lafora, Auxiliar Numeraria |
Ya en 5º curso nos correspondió el Capitán de Farmacia Militar, Don Blas Prieto Castro, al que conocíamos como el “Capitán Machaca”, pues insistía una y otra vez en sus explicaciones, lo que hacía que no tuviésemos más remedio que aprender. Preguntaba todos los días, por riguroso orden de lista.
procedente de una familia muy peculiar, muy conocida en la ciudad, tal vez por el hecho de poseer una librería en la calle Camoens. Eran 3 hermanos, dos varones y una hembra, circulando por la población una coplilla que decía:
Tres cosas tiene Ceuta
Que no las tiene Madrid
el Menacho,
la Menacha,
y el más chico, Menachín.
Repito, muy peculiar, tanto en su forma de vestir, como en la de expresarse.
Vamos a ver, Sr. Menacho, vulcanismo, dice Don Blas, con la respuesta siguiente:
“Ruidos subterráneos, grandes explosiones, la tierra tiembla, enormes columnas de humo, llamaradas inmensas”.
“Muchachos escondeos, que vienen los alemanes, cortó Don Blas.
GEOGRAFÍA E HISTORÍA
Los dos primeros años, cursos 34/35 y 35/36, nos impartieron las clases de Geografía, Don Luis Abad Carretero, Catedrático de Filosofía, y Don Salvador Quintero Delgado, titular de la disciplina, respectivamente. Mucho mejor el primero que el segundo.
Para el tercer curso, Geografía de América, contamos con Doña Ana Molina Mira, tía de África García Molina, de la Librería Tótem. Buena profesora. Eso era ya en el curso 36/37, comenzada nuestra guerra civil.
Los dos primeros cursos tuvimos como compañeras a niñas, existía la coeducación y dependíamos del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Las nuevas autoridades académicas obligan a la separación de sexos y el Ministerio pasó a llamarse de Educación Nacional. La guerra continuaba su curso y la vida en el Centro transcurría sin alteración hasta el fatídico día 20 de enero de 1.937. Eran, aproximadamente, las 12 del mediodía y nosotros en clase con Doña Ana Molina. Se oyó ruido de motores de aviación, procedente de levante, que se dirigían a poniente, hasta que repentinamente se escucharon las explosiones de las bombas arrojadas por los dos aparatos republicanos. Nuestra reacción inmediata fue ponernos en pie y salir corriendo.
“Parece mentira que sean uds. hombres”, fue la respuesta de nuestra profesora.
Inmediatamente permanecimos inmóviles en nuestros asientos hasta que los aviones desaparecieron, rumbo NE y las defensas callaron.
Las bombas cayeron en el Mercado Central de Abastos y en la calle Jáudenes. Hubo 53 muertos.
Doña Ana, tiempo después marchó a Valencia y allí falleció.
En 4º curso teníamos Historia. Nos la impartía un murciano, llegado de Algeciras, Don Amancio Marín de Cuenca, que se ordenó sacerdote ya mayor. Fue canónigo de la S.I.C. de Ceuta, posteriormente marchó a Sevilla, siendo nombrado Capellán de un convento de monjas y falleció en Murcia, rodeado de sus hermanas y sobrinos. (información y rectificación facilitada por su sobrino Don Álvaro Carreño)
Tal vez sea Don Amancio, el profesor más querido por todos nosotros, por su bondad característica, amenas clases y doctas enseñanzas. Cómo nos enseñaba su materia y formaba como hombres.
Eran tiempos que había que asistir a clase con chaqueta. Un buen día, nuestro compañero Antonio Jiménez se presentó sin dicha prenda. Don Amancio lo invitó a que regresara a su domicilio para recogerla y estar adecuadamente en clase.
Con el tiempo seguía nuestro cariño hacia tan querido profesor. Alguien sugirió, y así acordamos, reunirnos alrededor de su figura, en una cena, declinó la invitación alegando que sólo tomaba un vaso de leche y un par de bizcochos. Para todos nosotros fue una desilusión muy grande.
Hablaba de Rusia y de Catalina. “Catalina, era mucha Catalina”, recuerdo de una clase.
FÍSICA Y QUÍMICA
La física y química se empezó a estudiar en el 4º año, curso 37/38. Comenzó a darnos clase Don Sixto Morales, a quién ya conocíamos de Matemáticas de primero. Pronto le conocíamos por “Varignon”, pues del Teorema de Varignon no salíamos. Así que, cuando en la Facultad de Ciencias de Granada, llegamos a la estática, Varignon era para mí viejo conocido. Afortunadamente el Sr. Morales Recuero, fue reemplazado por la farmacéutica Elena Perales Guerrero, joven profesora, y que había concluido sus estudios universitarios tres años antes, con la calificación de sobresaliente, en las pruebas de licenciatura. A todos nos encantaba la clase.
Elena tuvo oficina de farmacia en la calle Velarde.
en su planta baja existía un bar, “Bar La Vinícola”. No había mas que esperar a que comenzase nuestra clase de Física de 5º, para oír, a máximo volumen, a Concha Piquer interpretando el entonces popular cuplé llamado “ojos verdes”. Para qué la que se formaba en la clase, que impartía Don José Rodríguez Beato, profesor que había llegado de Zafra (Badajoz). Este señor ya era mayor, abrigo y sombrero siempre puestos y las gafas desplazadas, al estilo de los corredores automovilistas, cuando tenía que leer. Creo que no lograba dominarnos completamente. El caso es que lo apreciábamos, pero éramos un tanto indisciplinados.
En el laboratorio de química, qué decir. Don José nos anunciaba el color de la reacción y aquello ni por asomo. “Ahora se va a poner azul”, y aquello aparecía rojo, eso una y otra vez, hasta que Don José acertó. “Ahora se va a poner.... bueno, ya lo veréis”. Ni que decir tiene alguno, o algunos, se dedicaron a modificar las etiquetas de los reactivos.
Estudiaba yo en Granada y llegó a la pensión donde estaba alojado, un señor también profesor de instituto, Don Honorato Álvarez, y que, hoy día, afirmaríamos que era clónico de Don José, ¡vamos!, que podrían ser tomados por hermanos. Al enterarse que yo había sido alumno, aquí en Ceuta de Don José, lo primero que me preguntó fue:
- ¿Verdad que Don José está loco?
Y Don Honorato, mi compañero de hospedaje, pasó a explicarme su
pregunta:
- Don José tenía una moto de potente cilindrada y un buen día, mejor dicho, un mal día, tuvo un fatal accidente. Un compañero, que iba de paquete, resultó muerto, y Don José pasó una buena temporada en el hospital, con lesiones cerebrales. ¡Cuando vea a Don José dele recuerdos míos!
En efecto, son las vacaciones, vengo y en cuanto ví a mi antiguo profesor, lo saludo y cumplo el encargo.
Don José detiene su marcha, echa hacia atrás sus gafas, y me suelta
-
¿Verdad que Don Honorato está loco?.
Don José falleció el 6 de febrero de 1.956 .
A los pocos días, se colocó un sombrero en la sala de Profesores del Instituto, y allí fuimos depositando, el personal docente del centro, unas monedas para paliar la situación económica de su viuda y de su hija.
Una nieta de Don José, Mercedes, vende, hoy día, cupones de la Cruz Roja, en nuestra ciudad.
LATÍN
Declinaciones, conjugaciones y traducciones, todo muy normal. Como Don Hipólito, al terminar el curso, fue trasladado al femenino de Pamplona, donde llegó a ser Director, como lo había sido en Ceuta, para 5º curso, y también 6º y 7º, estuvimos bajo las enseñanzas de Don Rafael Navarro Acuña, tarifeño, Deán de la S.I.C. de Ceuta.
Las clases muy divertidas y había que tener una gran agilidad mental para seguir las declinaciones y conjugaciones. Múltiples son las anécdotas que podría contar.
Un día a la semana, y con objeto de traducir, estábamos juntos 5º y 6º cursos. Don Rafael nos insistía una y otra vez, que el adjetivo va invariablemente unido al sustantivo, como una nariz al hombre.
- Vamos a ver, dijo, si por una esquina aparece una nariz, detrás ¿quién viene?.
- Amores, se oyó decir.
- Señor Alcalá Santos, salga de clase.
Amores, compañero nuestro, destacaba por ser pariente de Cyrano de Bergerac.
Fue renombrado periodista de ABC, entre otros periódicos.
A Don Rafael le gustaba el humor, pero sólo si lo ejercía él. Tuvo sus problemas con el Sr. Obispo de la Diócesis, a raíz de las obras en la catedral, y en el año 1.965 marchó al Instituto “Luis de Góngora”, femenino, de Córdoba, que ese curso había sido inaugurado. Yo estaba en el masculino, “Séneca”, y eran frecuentes nuestros contactos, yendo mi antiguo profesor, con mucha frecuencia a mi casa.
El Ayuntamiento de Ceuta le dedicó una pequeña calle, que está en la cara sur del Mercado Central de Abastos.
Un día aparece muy serio en mi casa y lo primero que me dice: “¿ Es verdad que, en tu pueblo, le han quitado mi nombre a la calle?”.
-Pues yo creo que no, porque recibo todos los días “El faro” y no he leido nada al respecto, le respondí.
-“¡Ah bueno!”
Esto ocurría sobre 1.967, en plena época franquista.
-“Verás, es que me he encontrado con el hijo de Doña Sara, y me ha dicho:
-“¿Se ha enterado Ud. Don Rafael, que en Ceuta le han quitado el nombre a su calle?”
-“¿Cómo es eso?”
-“No se ponga Ud. así que se lo quitarán a Franco y a José Antonio, que son más importantes que Ud.”
El hijo de Doña Sara, por aquel entonces Directora de la Escuela de Comercio, tenía dotes proféticas.
A los pocos días, uno de los “Faro” traía una noticia mencionando la calle Deán Navarro Acuña, se la transmití a mi antiguo profesor y ya quedó tranquilo.
Por motivos personales y familiares, Don Rafael se trasladó al masculino Instituto “San Isidoro”, de Sevilla.
Ya jubilado, falleció un 13 de agosto de 1.995, a los 91 años de edad.
LENGUA Y LITERATURA ESPAÑOLA
Ya hemos hecho alusión, anteriormente, de Don Hipólito, como nuestro profesor de Lengua de primero. Nos obligó a memorizar poesías. Nos llevó a la emisora local a recitar, organizó un acto cultural, con motivo de la Fiesta del libro, en el casino Militar, donde los más aventajados lucieron sus dotes declamatorias.
Y llegamos al séptimo curso, con Doña África Díez Valderrama, la célebre Señorita Valderrama, “de exquisitez y melosidad en sus explicaciones”, según frase del anterior Cronista de la Ciudad, José García Cosío.
Doña África posee una calle en su honor. Baja de estatura, por lo que tomamos con gran regocijo cuando nos escribió en la pizarra el “El elogio de las mujeres pequeñas”, del Arcipreste de Hita:
“Chica es la calandria
y chico el ruiseñor
Más bello cante,
No tiene ave mayor.”
MATEMÁTICAS
Nuestro Plan de Estudio comprendía el estudio de las Matemáticas durante los siete cursos de bachillerato. Citaré a Don Serafín Pérez y Pérez Alejandro, Ingeniero Naval, nuestro profesor de cuarto curso. Hombre muy voluminoso, colocaba el sillón orientado hacia la pizarra, se sentaba cuando terminaba sus explicaciones, no sin grandes dificultades. Era buen docente y aprendimos bastante. Creo recordar que suspendió a muy pocos.
En 5º, 6º y 7º nos tocó un gran Profesor: Don José Rodríguez Arce. Tuvimos suerte. Apenas si cogía la tiza. La tiza la manejaba el alumno, el que estaba en la pizarra, hábilmente lo dirigía y así explicaba, claro y conciso. Confieso que he procurado seguir su escuela.
En nuestro curso estaba el asturiano José María Virgos Ortiz. Un día le preguntó: “Don José, ¿cuándo nos examinamos?”. –“Señor Virgos, se está ud. examinando todos los días, desde el primer día de curso.”.
Y tanto que sí. ¿Qué era entonces esas salidas a la pizarra? “Tenebroso mar donde se ahogan todos los peces.”, según humorística definición.
A mí me correspondió salir 13 veces consecutivas.
todo un caballero, ni a la paciente profesora de inglés, Doña Luz Casares Roldán, cuyo hermano, don José, fue catedrático de Física y Química y Director del Centro.
En el curso 1.937/38, que nos correspondió el cuarto curso, comenzamos el estudio de la asignatura de religión. Si nos llamamos católicos, debemos conocer nuestra Religión Católica.
La religión, junto a la Formación del Espíritu Nacional y la Gimnasia, Educación Física, constituyeron las denominadas “Tres Marías”. En nuestro Bachiller sí estudiamos Religión Católica”, como acabamos de decir; Gimnasia, en los dos primeros cursos, algunas tablas; pero la Formación del Espíritu Nacional, nada. En séptimo curso, estudiamos filosofía, y el tema 28 (Estado Español), lección 7ª, figuraban los 26 puntos de la Falange. Nuestro profesor, Don Eduardo Conde Botas, omitió el estudio de la citada lección 7ª.
El 18 de julio de 1.936 fue un Alzamiento Militar. Como consecuencia de dicho carácter, al menos en Ceuta, apareció en el Instituto el estamento militar, en forma de los denominados inspectores, quienes eran Comandantes del Ejército. Recuerdo que aparecieron mensajes dirigidos hacia nosotros, rótulos escritos bien altos, bien visibles:
“El arma principal del soldado es la disciplina. Estudiante, tu arma, además de la disciplina, es el estudio y la obediencia.”
“El estudiante cuyo propio honor y espíritu no le estimulan a obrar siempre bien, vale muy poco para el servicio de la Patria. El llegar tarde a su obligación, aunque sea de minutos, el excusarse en males imaginarios que le eximan de las fatigas del servicio....¿?
Posteriormente, supe que este último párrafo formaba parte de las Ordenanzas de Carlos III, donde se había sustituido la palabra “Oficial” por la de estudiante.
Comenzamos el bachillerato unos cien alumnos, divididos en dos grupos. Segundo curso, análoga cifra y también dos grupos. En el curso 36/37 desaparece la coeduación, fuimos un grupo masculino, muy numeroso, y otro femenino. Algunos terminaban tercer curso, aprobaban la Fisiología de 4º e iban a Cádiz, a su Facultad de Medicina, a superar las pocas asignaturas que exigían, para hacerse Practicantes, antecedentes de los actuales ATS.
La prueba consistía en realizar una traducción de latín, un ejercicio de redacción de un tema elegido entre dos y la resolución de un problema de matemáticas, también elegido entre dos. Si pasabas el escrito, ibas a un oral donde te preguntaban de todo. Había dos tribunales, uno de Letras y otro de Ciencias. Recuerdo que de Matemáticas hube de hacer desde una división de decimales hasta resolver una integral, pasando muy diversas materias.
Si aprobabas el oral, ya eras Bachiller, si no, a repetir toda la prueba, pues no te servía tener aprobado el escrito. Más tarde anularon esta condición y el escrito sí que te servía.
Si eras bachiller, te expendían el correspondiente Título y ya accedías directamente a la Universidad. O podías optar por el ingreso en algunas de las academias Militares de Tierra, Mar o Aire.
Del centenar que comenzamos en el año 1.934, acabamos séptimo curso, creo que 17. casi todos optamos por dedicar el verano de 1.941, a la preparación del Examen de Estado. Para ello íbamos a la desaparecida Academia Navarro. Recuerdo lo que le aconteció a Manolo Mollá Maestre, en el examen oral, en Historia.
“Hábleme de las guerras carlistas”
Mollá que se había preparado la historia por un libro que se llamaba “Clío”, empezó
-“...los legítimos derechos a la corona que pertenecían a Doña Isabel, pretendían ser ursurpados por su tío Don Carlos...”
fue atajado repentinamente por el examinador, el Sr. Bozac,
-“eso será para ud. porque para otros no”.
Por lo visto, el Sr. Bozac, era un acérrimo tradicionalista.
El 4 de diciembre de 1.941, la mayoría de nosotros, éramos bachilleres.
Mi regreso al instituto, ya como Profesor, ocurre en el curso 1.952/53, pues me nombran Ayudante interino y gratuito de la sección de Ciencias.
Eso indicaba que trabajaba, no cobraba, salvo una pequeña cantidad en concepto de permanencias, y podían prescindir de mí en cualquier momento.
Ya en el curso 53/54 fui nombrado Profesor Adjunto interino. Mejoré. Algo más cobraba, pero me podían cesar, lo cual ocurrió al curso siguiente, que prescindían de tres de nosotros, pero nos autorizaban a continuar nuestros servicios, en el mismo destino, con carácter gratuito. Dos de nosotros optamos por continuar gratis, porque nuestros alumnos no se merecían que los abandonásemos por mor de la Administración.
El curso 55/56 sigo como Ayudante interino y vuelvo a ser adjunto interino en el 58/59 y el 59/60, hasta el 1 de junio de 1.960 que ceso por haber tomado posesión de mi Adjuntía por oposición en el instituto de Córdoba, posteriormente convertido en masculino y llamado “Séneca”.
Ha desaparecido, forma la actual calle Beatriz de Silva. El actual es un edificio nuevo. Tiene Salón de Actos, aulas para dibujo, salones para la Educación Física, buena biblioteca, al frente de la cual está mi buen amigo Antonio Rico Muñoz, ejemplo para muchos, pues de obrero mutilado –perdió una mano- pasó a ser Maestro, Procurador de los Tribunales y bibliotecario. Disponíamos de Laboratorios de Ciencias Naturales, de Física y de Química. Y, como diría un miembro del concurso “Mira quien baila”, ¡pero! El laboratorio de Química no disponía de agua. Cuando conducía a mis alumnos, utilizaba un matraz para que me llevasen dicho líquido elemento. ¿Quién sería el iluminado que dio el visto bueno a la obra?. Para mayor inri, como le manifesté a Don Juan Reyes Fernández García, catedrático de Física y Química,
las tuberías de conducción del agua corriente iban por el tabique medianero de los servicios de profesores y el citado laboratorio. Por lo visto, Reyes, Director del Centro, no se había percatado de ello.
Las alumnas y alumnos, con camisa blanca, jersey gris y una corbata de color, que correspondía con las normas establecidas de identificación del curso por el color de la corbata.
Muchos veranos nos encontramos y saludamos.
Ya que hablamos de actores, citaré a Rosario Galán Díaz, más conocida familiarmente por Carmen Charito. Vivía por Villa Jovita y en aquella barriada había afición por el teatro,allí se inició. Siendo muy jovencita llegó a Ceuta un Alférez de la I.P.S., Perito Industrial, también Licenciado en Filosofía y Letras, muy conocido en los ambientes universitarios sevillanos, así mismo aficionado al teatro y que pronto encandiló a mi antigua alumna. Mas como los seis meses de prácticas de Alférez se acaban, regresa a su Sevilla y se cumple el viejo refrán caballa
“pasando el Estrecho, amor deshecho”.
Carmen Charito trabajó en buenas compañías de teatro.
que interpreta el papel de la jovencita que está en Canarias, es hija de dos antiguos alumnos míos: Jesús Isanta y Mercedes Foncuberta. Mercedes, y su hermana María, fueron alumnas de este Centro.
Jesús era Cabo Primero de Automovilismo, destinado en la Base de Córdoba. Una tarde nos vimos, pues quería ir al curso de Oficial del Ejército, necesitaba el Título de Bachiller, para lo cual había de aprobar la “Reválida”. “Cuando tenía tiempo, no quería estudiar; y ahora que quiero estudiar, no tengo tiempo”. No lo olvidemos.
A Eva la hemos visto en teatro y en televisión. Su padre consiguió ser Oficial del Ejército, aunque lo dejó para instalar un taller de reparaciones de automóviles, en una población próxima a Madrid, Getafe.
Y VA DE ALCALDES
El profesor del Instituto, “el caballa” Alfonso Sotelo Azorín, es nombrado, en 1.973, Alcalde de nuestro pueblo.
Antes hemos mencionado al Sr. Reyes como catedrático de Física y Química, y como Director del Centro. ¿Sabían Uds. que fue alcalde de Jumilla (Murcia), su pueblo? ¿Y Luis Luna Monzó? Regresó, procedente de Ceuta, a su ciudad natal, y allí desempeñó la alcaldía, en Carlet (Valencia). Luna era sobrino del que durante muchos años desempeñó la dirección del Instituto Hispano-Marroquí y Catedrático de Ciencias Naturales, Feliciano Luna Arenes.
Un día paseaba yo por el Zacatín granadino, y en la puerta de un comercio había un cartel que rezaba “se parla el valensiá”. Francamente, no me agradó. Así se lo hice saber a mi buen amigo y compañero, quien me contestó:
“Si en Granada habla un señor el valensiá, la lengua de Cervantes, en todo el mundo, hay más de trescientos millones de hablantes.”
Y entre mis alumnos también los hay que han ostentado la vara de regidor municipal. A saber, entre otros:
o Adela Escribano Carrasco, alcaldesa del sevillano pueblo de Morón de la Frontera. En la Corporación Municipal figuraba su esposo, José García Benítez, alumno mío.
o José Caracena Díaz, alcalde de Barbate.
o José María Osuna Cuevas, alcalde del cordobés pueblo de Almedinilla, y
o José Antonio Palacios Escobar, hasta hace poco alcalde de nuestra vecina Algeciras.
OTROS ASUNTOS
Quien tal vez haya sido, en Ceuta, el alumno de más valía, corresponde a un primo de Paniagua, Ramón Fuentes Mas, Profesor de Matemáticas de la Universidad de Navarra.
¿Sabían Uds. que la primera mujer, en España y Europa, Ingeniero de Telecomunicaciones fue mi alumna, la caballa Isabel Morejón?. Terminada su carrera marchó a trabajar a la isla de Cerdeña.
FUNCIONAMIENTO DE UN INSTITUTO
Para que un Instituto funcione, el Director ha de contar con la colaboración
a) De un buen secretario. Funciona en el aspecto económico y administrativo.
b) De un buen jefe de estudios: profesorado y alumnado.
c) De un buen conserje. Supervisa y controla mil y un detalles.
a quién se le otorgó la Medalla al Mérito en el Trabajo, abro comillas “vistos los méritos que concurren, quien durante sus largos años de servicio, ha demostrado una conducta realmente ejemplar, tanto en eficiencia como afabilidad y valores humanos, reconocido en todo momento por profesores, alumnos y familiares” cierro comillas, según recoge en “El Faro de Ceuta” de 13 de febrero del actual 2.006, Eduardo Jiménez Palmero, su hijo.
Hoy día, con los ordenadores, creo que la tarea se simplifica; pero entonces,.... qué manera de hacer encaje de bolillos, en la confección de horarios, para contentarnos a todos, máxime cuando la inmensa mayoría éramos pluriempleados y el horario quedase de conformidad.
Los alumnos tenían un Delegado y un Subdelegado de curso. Se encargaba de recoger, antes del comienzo de la primera clase, un parte de incidencias, el cual era devuelto al finalizar la última clase. Ahí figuraban las faltas de asistencia y si algún alumno era acreedor a una falta leve o grave, por su comportamiento. Estas faltas las anotaban en la Jefatura de Estudios y, periódicamente, Bohórquez pasaba por las clases para las “vacaciones” a los de no ejemplar comportamiento.
Los delegados y subdelegados solían ser nombrados entre los mejores de la clase, por el Jefe de Estudios, salvo alguna que otra vez que designaba a algún revoltosillo y era la mejor manera de aplacarlo.
Periódicamente se colocaban las puntuaciones de los cursos, efectuadas con las calificaciones, disminuidas por las faltas a clase y las de orden. Al final de curso, sobre mayo, el mejor grupo era premiado con una excursión a Calamocarro.
El hecho que voy a narrar ocurre siendo Director Jaime Rigual Magallón,
nacido en Zorita del Maestrazgo (Castellón). Maestro, Profesor Mercantil, Licenciado en Ciencias Físicas, Actuario de Seguros, lo que le permite ser Catedrático de Instituto, Profesor Numerario de la Escuela de Magisterio y Director de una compañía de seguros.
Era padre de tres varones, moderna versión de Zipi, Zape más IVA.
Múltiples las travesuras.
Una tarde entro en el Centro y me encuentro con el Jefe de Estudios, Luis Luna.
“Oye Pleguezuelos, mira lo que ha pasado: tres alumnos han hecho estallar, en los servicios de alumnos, unos cohetes. No te quiero decir la que se ha armado. Uno de ellos es Salva”. El tal Salva era Salvador Rigual Heredia, el hijo del Director.
-¿ Y lo sabe el padre?
-No, todavía no lo he llamado a la Mutua.
La Mutua era la compañía de seguros desde donde Rigual resolvía incidencias.
-Pues llámalo, cuéntale brevemente lo sucedido, no le digas nombres hasta el final.
Así lo hizo Luna. Respuesta de Rigual, “que se vayan tantos días a sus casas”.
-Es que uno de ellos es Salva.
-Salva, el primero.
UNA TRAVESURA SOSTENIBLE
Miguel Bernadini Jaramillo era el profesor más veterano del Claustro. Comenzó a impartir clase de dibujo desde casi los comienzos del Instituto, antes del año 36. Además, era un artista. Catedral de Ceuta, alrededor de la girola, pintó unos frescos que recuerdan la reconquista de Ceuta por los portugueses.
Entre otros daba clase a un primero femenino, del cual yo era tutor.
Reunión a la que acudimos Reyes, como director; Fradejas, como Jefe de Estudios;
Bohórquez, como perteneciente a la Jefatura de Estudios; Bernardini como descubridor del hecho, y yo, como tutor del curso.
Aquello no podía quedar impune, no se podía consentir. Me toca mi turno y en vista de que no se aclaraba nada, opino:
“dado que no se sabe quien es la autora de la broma, ni quien es la propietaria del sostén, habrá que tomar medidas.”
Y allí, se acabó el “terrible” hecho, una pícara traviesa y un profesor que debió fingir que no veía nada.
Bien, por fin llegamos al final.
En Física estudiamos la materia y la antimateria: las partículas y las antipartículas.
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| El Alquimista. David Teniers. Museo del Prado |
Conferencia pronunciada por Constantino Pleguezuelos en el Salón de Actos del Palacio de la Ciudad Autónoma de Ceuta en mayo de 2006, con motivo del 75º Aniversario de la creación del Instituto Hispano-Marroquí de Ceuta.





































